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Usualmente reducido a un asunto 'personal' y explicado a partir del típico 'así son las cosas', la Dra. Mónica Moreno Figueroa ha dedicado ya varios años a investigar y a escribir sobre el racismo en México para entender cómo es que este tipo de discriminación es fácilmente minimizada y pasada por alto.
Monica y Joe Malia iniciarion su colaboración con la idea de encontrar maneras de mejorar el entendimiento y discurso público sobre el racismo en México, comenzando con el reconocimiento de lo 'cotidiano' de esta experiencia, para desde ahí estimular un debate público entre la población, el gobierno, los medios de comunicación y la academia. En lugar de una campaña publicitaria que corra el riesgo de tratar al público de manera condescendiente, nuestro proceso de colaboración generó un ‘sistema/campaña’ que permite iniciar conversaciones e intercambios de las experiencias de discriminación racial entre pequeños grupos y comunidades a nivel local. Con la idea de que el resultado deba complementar en vez de interrumpir el flujo de la vida cotidiana, el sistema está construido alrededor de una serie de ‘cuentas’ que hacen ‘visible’ el deseo por el dialogo. La personas participando comienzan poniéndose un collar y una sola ‘cuenta’ que significa su asociación con esta propuesta. Sin embargo, cada vez que se sientan afectadas por el trato que reciben ya sea por su apariencia física, sus facciones, el color de su piel, su manera de vestir o hablar, en fin, el ‘como se ven’ o son percibidos por los y las demás, añadirán una ‘cuenta’ mas al collar. Con el tiempo los y las participantes comenzaran a acumular ‘cuentas’, cada una conectada a una historia diferente de una experiencia negativa que les generó tristeza, rechazo, los ofendió o les negó oportunidades o acceso. En reconocimiento de lo arraigado del prejuicio racial, las personas también podrán añadir una ‘cuenta’ cuando se ‘cachen’ a si mismas igualmente juzgando, actuando contra o categorizando a alguien basándose en el color de su piel, sus facciones o en general por su apariencia física. La discusión/conversación ocurre cuando otras personas comienzan a preguntar o a comentar sobre las ‘cuentas’. Esto dará la oportunidad para que el o la que use el collar cuente la historia detrás de una de las ‘cuentas’ a alguien que tal vez no se haya detenido a reflexionar sobre la experiencia del racismo, o no lo comprenda, o tal vez con alguien que tenga experiencias similares y pueda ofrece apoyo o consejo. Al final de la conversación el que lleva el collar puede darle la ‘cuenta’ al que escuchó simbolizando que la historia se ha compartido. Así, la experiencia esta ya ‘afuera’, en el mundo, circulando en el dominio publico como un asunto que le atañe e involucra a toda la sociedad. Al ir circulando las cuentas, las personas terminaran cargando y compartiendo las historias de gente cercana y de otras que no conocieron personalmente. Este diálogo revelará que la experiencia no es tan personal y única y que la idea de que ‘las cosas son así’ puede desafiarse. Este sistema está diseñado par ser un ejercicio contagiosa y catártica, una plataforma de ideas y acción, circulando información a través del ‘contar’ las historias de las ‘cuentas’ y colaborando así a hacer pública la multiplicidad de formas cotidianas en las que todos y todas participamos en la reproducción social del racismo. |
Commonly dismissed as 'the way things are' and as a personal issue, Dr Monica Moreno Figueroa has spent several years researching and writing on racism in Mexico to understand why discrimination amongst the population is so widely overlooked.
Monica collaborated with Joe Malia to find ways for design to improve the public understanding of racism in Mexico, starting with the recognition of the 'everydayness' of this experience, and muster enough attention to encourage the government, the media and the academy to engage in a public debate on the subject. Rather than lecture people through campaign advertising, we devised a ‘system/campaign’ to prompt discussion around experiences of injustice and racial discrimination among small groups and communities at a local level. With the sense that the outcome should compliment rather than interrupt the normal flow of everyday life, the system is built around a set of beads that make 'visible' the desire for dialogue. People participating begin by wearing a necklace with a single distinctive bead to symbolise their association with this proposal. However, each time they feel victimised because of their appearance, their physical features, the colour of their skin, they way of dressing or talking (the ‘how they look’ and are perceived by others) they add another bead to the string around their neck. Over time people may accrue many beads, each connected to a different story of a negative experience that generated sadness, rejections, offense or that denied opportunities or access. In recognition of the engrained nature of prejudice, people also add a bead if they catch themselves judging, acting against or categorising someone based on the colour of their skin, their features or their physical appearance overall. Discussions occur when other people ask about, or comment on, the beads. This provides the opportunity for the wearer to tell a story behind one of the beads to someone that may not be aware of the issue or understand it, or someone with similar experiences who can offer support and advice. When the dialogue ends the wearer hands the bead over to the listener, symbolising that the story has been passed on. The experience is now 'out there', ‘in the world, circulating in the public domain as an issue that concerns and involves all members of society. As the beads are passed around, people may end up wearing and sharing the stories of individuals close to them but also of some they didn't personally meet. This dialogue will reveal that the experience is not as personal and unique and that the idea that this is ‘the way things are’ can be challenged. This system is designed to be a contagious cathartic exercise, a platform for ideas and action, moving information around through storytelling. Thus, it collaborates in making public the multiplicity of everyday forms in which we all participate in the social reproduction of racism. email: , |